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Libertad

Una de las características más sobresalientes del ser humano es su ansia de libertad.
Libertad es una palabra sagrada en el mundo occidental. Hasta se le ha erigido una estatua en el confín de América, que da la bienvenida a cuantos llegan a la Ciudad de Nueva York desde el viejo continente. «Libertad» es un término mal comprendido, e interpretado de muy diferentes maneras: para unos consiste en escapar de la esclavitud del consumo y la tiranía del capitalismo. Para otros es el derecho de hacer o decir cuanto les venga en gana sin límites; para algunos un derecho sin límites, absoluto, y para otros, en fin, sólo tiene aplicación en pequeñas cuestiones, como elegir el color de su camisa.

En la libertad, como en tantas otras cosas, se busca un ejercicio exterior, aparente, ficticio, sacudirse el yugo condicionante de las presiones externas, de las circunstancias, o de otras personas. Los hombres nos liberamos de unas esclavitudes y caemos en otras.

Hasta que el hombre no consiga trascender las limitaciones de su mente no habrá emancipación ni libertad. Algunos dicen: «En una sociedad libre y justa siempre reinará la paz»; tal vez, pero una sociedad nunca será justa mientras no lo sean los hombres que la formen. Y esto solo se consigue purificando el corazón. Del mismo modo una sociedad nunca será libre mientras los individuos que la forman sean esclavos de su ambición.

Es el dominio de sí mismo, consiste en librarse del egoísmo y de las pasiones, debe ser considerada como una cuestión interna, un estado interior  producido por los buenos pensamientos y sentimientos. Mikhaël Aïvanhov, escribe así al respecto:

«La verdadera libertad consiste en no estar atado por ningún lazo, cada vez que cedéis  a un deseo inferior os esclavizáis y hay infinidad de esclavos en la Tierra y creen justificar todas sus tendencias diciendo es más fuerte que yo. En el momento en que un hombre pronuncia estas palabras ya es un esclavo. Un hombre libre no dice jamás «es mas fuerte que yo

Vivir es caminar hacia la libertad. La vida es una oportunidad que se nos brinda para liberarnos de nuestras miserias. Esforcémonos y no gastemos nuestras energías inútilmente.

Practiquemos lo que el Espiritismo nos enseña, con perseverancia, con fe y con esperanza; preparémonos con paciencia, no para ganar las pequeñas batallas de las libertades, sino para ganar la batalla a la auténtica liberación.

 

Texto de Pilar Sierra

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