Biografía León Denis

  • Su infancia
  • Descubre “El Libro de los Espíritus”
  • Desarrollo de su mediumnidad escribiente
  • Obras, Congresos y Conferencias
  • Sus Obras

Su infancia

Leon Denis nació en Foug, el 1 de enero de 1846, hijo de José Denis, maestro de obras, y de Ana Lucía Liouville, una culta mujer de familia campesina.

Tuvo una infancia dura, pues aunque demostró buena capacidad para los estudios, vio éstos varias veces interrumpidos por los traslados de su familia, debido al trabajo de su progenitor.

A los diez años ya ayudaba a su padre en el trabajo, y de más mayor incluso le sustituyó en varias ocasiones para ayudar a la precaria economía familiar. De adolescente, Denis entró a trabajar de escribiente en la casa Pillet, negociante de cueros y pieles.

Ya de muy joven, siente Denis una imperiosa necesidad hacia el estudio, dedicando sus pequeños ahorros y su tiempo libre a la compra y estudio de libros, instruyéndose en múltiples campos del conocimiento.

Pudo asistir a clases nocturnas, además de instruirse por su cuenta. Estudiaba hasta altas horas de la noche, robándole horas al sueño y salud a sus ojos, que al final de su vida le produjeron una casi completa ceguera:

«Forzado durante el día a ganar mi pan y el de mis ancianos padres, consagré muchas noches al estudio a fin de completar mi escasa provisión de conocimientos, y de entonces data la prematura debilitación de mi vista.»

El joven estudiante encaraba el misterio de la muerte:

«Había pasado ya por las alternativas de la creencia católica y el escepticismo materialista, mas en ninguna parte había encontrado la clave del misterio de la vida.»

Descubre “El Libro de los Espíritus”

Una de sus grandes alegrías de niño consistía en mirar en los escaparates de los libreros las cubiertas de los libros caros, cuyas leyendas leía. Cierto día, cuando contaba dieciocho años, llamó su atención El Libro de los Espíritus, de Allan Kardec.

«Lo compré al instante y apuré su contenido. Hallé en él una solución clara, completa y lógica del problema universal. Mi convicción fue sólida. La teoría espiritista disipó mi indiferencia y mis dudas. Leía la obra con avidez, sin que mi madre lo supiese , pues desconfiaba grandemente de mis lecturas. Pero ella había descubierto el escondite del libro y lo leía por su parte durante mis ausencias. Igual que yo, mi madre se persuadió de la hermosura y grandeza de esta revelación.»

La ciudad de Tours recibió la visita de Allan Kardec (1867), con motivo de una conferencia que impartía el Codificador. Este hecho, y el de conocer personalmente al maestro lionés, fue lo que produjo el impacto definitivo en el joven Denis y su integración plena en el Espiritismo.

«Éramos fácilmente trescientos de pie y apretados bajo los árboles, pisoteando los arriates de nuestro huésped. A la claridad de las estrellas, la voz dulce y grave de Allan Kardec se elevaba, y su fisonomía reflexiva, iluminada por una lamparita que habían dispuesto sobre una mesa en el centro del jardín, tomaba un aspecto fantástico. Hablaba de la obsesión, tema entonces de actualidad. Luego, a las preguntas que se le formularon, respondió con su bondad sonriente. Al día siguiente volví a la Spirito-Villa para visitar al Maestro, y le hallé subido a un banquillo de madera, al pie de un gran cerezo, cosechando los frutos que entregaba a su esposa, escena bucólica que contrastaba con sus graves preocupaciones.»

Era el año 1867; más adelante coincidiría con él en otras dos ocasiones.

Con posterioridad al paso del Maestro por Tours, se fundó en esta ciudad el grupo de la calle del Cisne, cuyos secretarios eran Denis y el Dr. Aguzoly.

Leon Denis quedó muy impresionado por la derrota francesa en la guerra franco-prusiana de 1870, en la cual actuó como intendente de los oficiales, y desde entonces transmitía su profundo amor a la patria.

Favorecido por un don natural de elocución, se adiestró en el uso de la palabra. Orador reputado de la Logia masónica de los Demófilos, cuya iniciación había recibido en 1869, llevó adelante al mismo tiempo una labor formidable.

Denis se alzó como paladín del Espiritismo y pronto se demostró en él una gran capacidad para la oratoria, pues en sus conferencias conseguía hacer vibrar a su auditorio con la energía de su voz y la convicción de sus palabras.

Desarrollo de su mediumnidad escribiente

Después de la guerra, en el Centro de Tours, Denis se dedicó, junto con el Dr. Aguzoly, a desarrollar la escritura automática, y pronto recibieron comunicaciones de varios espíritus que se hicieron asiduos a las reuniones: Serella, que en muchas ocasiones consolaría y animaría a Denis; Philippine, espíritu amigo, y Duran, espíritu guía del Centro que fue el que les fue conduciendo poco a poco hacia miras más altas. El Dr. Aguzoly tenía facultad de videncia. En estado de trance revivía con extraordinaria nitidez escenas del pasado. A su contacto, Denis, que ya era médium escribiente se tornó asimismo vidente. En estado de vigilia reconstituyó impresionantes escenas de la historia medieval y antigua.

Cuando Denis contaba 26 años (1872) se comunicó el espíritu de Juana de Arco, y se inició una transformación en él, de una persona tranquila y estudiosa, a un ardiente propagador del Espiritismo, llevando a cabo conferencias, ensayos, novelas, artículos; a partir de entonces, todo fue poco para él cuando se trataba de propagar y defender el Espiritismo.

En 1876, a los 30 años, realizó un viaje por distintos puntos de Europa y Argelia. Fue también por aquel entonces cuando se le dio a conocer su espíritu guía, Jerónimo de Praga, que ya siempre le acompañó y le alentó.

Dueño de una gran capacidad de elocuencia, inició sus «batallas-oratorias», principalmente contra el materialismo imperante en la ciencia convencional de aquel entonces, desgranando el absurdo de tales bases, con la luz de la nueva visión espírita. Bajo la inspiración de sus guías y con la majestuosidad de su lenguaje, conmovía las asambleas de las sociedades que visitaba, aunque con grandes esfuerzos por su parte, pues en ocasiones se enfrentaba con públicos hostiles.

Obras, congresos y conferencias

Su primera publicación no llegó hasta 1885, con el opúsculo El porqué de la vida, subtitulado: «Solución racional del problema de la existencia.»
En 1889 las principales escuelas espiritualistas se reunieron en París, con motivo del Congreso Espiritista y Espiritualista Internacional; espiritistas, swedenborgianos, teósofos, cabalistas, rosacruces, se dieron cita en dicha asamblea, que Leon Denis presidió en una parte importante, suscitando la atención de los congresistas.

Por otra parte, este Congreso no se vio libre de vivos debates en lo referente a ciertos puntos de la doctrina espiritista, y que Denis supo defender magistralmente.

Su primer gran libro, Después de la muerte, vio la luz a finales de 1890, el cual contiene la «Exposición de la Filosofía de los Espíritus, sus Bases Científicas y Experimentales, sus Consecuencias Morales».

Cristianismo y Espiritismo, publicado en 1898, fue su siguiente gran libro.

Prosiguió Denis sus periódicas giras de conferencias por diferentes capitales, hasta que en 1900 se organizó en París otro Congreso Espiritista y Espiritualista Internacional, en el que fue nombrado presidente efectivo y en el que participaban personalidades tan relevantes como: H. Durville, el doctor Encausse (Papus), Victoriano Sardou, el naturalista Russell Wallace (miembro de la Sociedad Real de Londres), Alexandre Aksakof y Gabriel Delanne, además de los delegados españoles Esteva Marata, que presentó una ponencia sobre sus investigaciones junto a Fernández Colavida, sobre el tema de la hipnosis regresiva a otras existencias, y Angel Aguarod.

Mientras seguía con sus estudios y experimentaciones, leía cuanto aparecía sobre Espiritismo, y se carteaba con todos los científicos que empezaban a interesarse por los fenómenos espíritas.

En 1903 publicó En lo Invisible.

En junio de 1905 participó, también como presidente, en el Congreso de Lieja, y en el mismo año se editó su nuevo libro, El Problema del Ser y del Destino, fruto de su incansable trabajo.

La Verdad sobre Juana de Arco (1910), definitivamente titulado Juana de Arco, médium (1912), fue el siguiente libro.

Otro libro, El Gran Enigma, se ponía en circulación en 1911.

Los detractores procedentes del campo católico tampoco faltaron, condenando al Espiritismo por ser opuesto a la fe. El temor de que el Espiritismo suplantara a las religiones, turbaba a los príncipes de la Iglesia, quienes protagonizaban campañas tendenciosas. La experimentación espiritual siempre asustó al Dogma, que veía al diablo por todas partes.

En 1913, la Sociedad de Estudios Psíquicos de Ginebra asumió la tarea de organizar el que se llamó Congreso Espiritista Universal, cuya inauguración tuvo lugar el 10 de mayo de ese mismo año bajo la presidencia del señor C. Piquet, quien compartía dichas funciones con Leon Denis y Gabriel Delanne. Una vez más se expuso públicamente el papel del Espiritismo en la evolución del género humano, estableciendo un concepto del más allá mediante los hechos, cosa que ninguna religión está en condiciones de hacer.

La fecunda labor de Leon Denis se iba viendo entorpecida por la debilitación de su vista, a pesar de haber sido operado unos años antes de cataratas. Ello, sin embargo, no fue motivo de renuncia a su numeroso trabajo, que sobrellevaba gracias a ser muy inclinado al orden y poseer una incomparable memoria, soportando con entereza esta prueba que implacablemente veía avanzar desde su juventud. Por otra parte, sus amigos invisibles siempre le sostuvieron.

Jean Meyer (vicepresidente de la Federación Espiritista Internacional, patrocina-dor y fundador del Instituto Metapsíquico Internacional, en París, así, como de «La Maison des Spirites»), promocionó y organizó en 1925 un nuevo Congreso Espiritista Internacional, también en París, solicitando a Denis su aceptación de la presidencia del mismo. Denis trató de declinar en favor de Camilo Flammarion, más joven que él, pero Kardec, en una comunicación mediúmnica, le instó a que aceptara porque Flammarion no podría acudir. Denis consintió a pesar de su avanzada edad, 79 años, y de estar casi ciego, aunque no comprendía la causa, hasta que poco antes de celebrarse el Congreso recibió la noticia de la repentina desencarnación de Flammarion.

Aquel Congreso reunió a representantes de veinticuatro naciones y a diversas celebridades, como el escritor inglés Sir Arthur Conan Doyle (popular por la creación del detective de ficción Sherlock Holmes) y a Gabriel Delanne, que era presidente de la Unión Espiritista Francesa.
Por las crónicas de dicho Congreso se sabe que cuando Léon Denis tomaba la palabra, los asistentes le rendían una larga y emocionante ovación, y que sus discursos deleitaban al público.

Con ochenta años cumplidos, casi ciego, agobiado por sus dolencias y disponiendo solamente de unas horas por día del concurso de su secretaria, la señorita Claire Baumard, comenzó Leon Denis a redactar la que resultaría ser su obra póstuma: El Genio Céltico y el Mundo Invisible. Sus colaboradores invisibles le inducían a efectuar este arduo trabajo, en la búsqueda de los orígenes de la raza céltica, como las raíces principales de la nación francesa.

Pero no pudo ver, materialmente, publicada esa obra. Acometido de neumonía, desencarnó el 12 de abril de 1927, en la ciudad de Tours, el que fuera llamado justamen-te «El Apóstol del Espiritismo». Desencarnó rodeado de fieles amigos, entre ellos Gaston Luce, su inmediato biógrafo.

Sus Obras

El por qué de la vida (1885). Pequeño opúsculo que trata sobre: El Deber y la libertad, los problemas de la existencia, Espíritu y materia, Armonía del Universo, las vidas sucesivas, Justicia y progreso, el fin supremo, y pruebas experimentales.

Después de la muerte (1890). El libro está dividido en cinco partes:

Una primera parte, histórica («Creencias y negaciones»), en la que se pasa revista a las grandes religiones de la antigüedad, hasta llegar al Cristianismo.
Una segunda parte, filosófica («Los Grandes Problemas»), el Alma y su inmortalidad, la pluralidad de existencias, el objeto de la vida…
La tercera parte, científica («El mundo invisible»): la Naturaleza y la Ciencia, los fluidos, los fenómenos espiritistas y testimonios científicos, los médiums, los peligros del Espiritismo mal entendido…
Una cuarta parte («El Más Allá»): la última hora, el juicio, la vida en el Espacio, el libre albedrío…
Y, finalmente, una quinta, como corolario y cumbre de la Filosofía Espiritista, la parte moral («El camino recto»): la vida moral, el deber, el egoísmo, la oración, el estudio, la educación…

Cristianismo y Espiritismo (1898).

Trata sobre el origen, autenticidad y sentido oculto de los evangelios, las relaciones con los Espíritus de los llamados muertos, las alteraciones del Cristianismo primitivo, sus dogmas, su decadencia, la aparición de la Nueva Revelación, el Espiritismo y la Ciencia.

En lo Invisible (1903).

Extenso tratado sobre la mediumnidad, sus hechos, sus leyes, sus peligros y ventajas, las normas de comprensión, en sus amplios aspectos, de tan complejo y delicado tema.

El Problema del Ser y del Destino (1905).

Aborda las cuestiones sociales, profundiza ampliamente en las investigaciones parapsíquicas y desemboca en la profunda filosofía del destino.

Síntesis doctrinal y practica del Espiritismo (1910).

Pequeño tratado bajo forma de diálogo, que trata sobre: del hombre; de la Reencarnación; origen de la vida en la Tierra; los espíritus, Dios; la Doctrina del Espiritismo; práctica experimental, etc.

La Verdad sobre Juana de Arco (1910).

Más tarde definitivamente titulado Juana de Arco, médium (1912).

Los hechos que caracterizaron la existencia de «la doncella de Orleans», la heroína de la nación francesa, sus visiones, sus voces y sus predicciones, que denotaban sus facultades mediúmnicas.

El Gran Enigma (1911). Un cántico hacia la Gran Causa, el Universo, la Naturaleza, la Armonía del Cosmos. Inspiración de un alma elevada, portadora de gran sensibilidad.

El Espiritismo y sus detractores Católicos (1912). Opúsculo dedicado a los detractores católicos.

El mundo Invisible y la Guerra (1919). Serie de artículos publicados durante la primera guerra mundial y reeditados en un solo volumen.

Espíritus y médiums (1921). Pequeña obra sobre el estudio y práctica del Espiritismo y de la mediumnidad.

El Espiritismo y el Clero Católico (1921). Opúsculo refutando, una a una, las infantiles objeciones planteadas por el clero católico.

El Genio Céltico y el Mundo Invisible (1927). La última obra que escribió, para demostrar que el movimiento espiritualista constituye un despertar potente de las tradiciones de nuestra raza.

Socialismo y Espiritismo (1982). Editado en Brasil por O Clarim. Es una recopilación de diversos artículos de, la Revue Spirite, en 1924, traducidos al portugués por Wallace Leal V. Rodrigues, con un prefacio del Dr. Freitas Nobre.

Denis también dejó escrito un gran número de artículos diversos, publicados principalmente en la Revue Spirite, dirigida en aquella época por Jean Meyer.

acepeBiografía León Denis