Biografía Amélie Gabrielle Boudet

  • La Señorita Amélie Gabrielle Boudet (1795-1832)
  • La Sra. Rivail (1832-1857)
  • La Sra. Allan Kardec (1857-1869)
  • Mme. Allan Kardec (1869-1883)

La Señorita Amélie Gabrielle Boudet (1795-1832)

Amélie Gabrielle Boudet nació en Thiais, al sur de París, el 23 de noviembre de 1795, en la época de la Revolución Francesa (1789-1799). Hija única de Julien Louis Boudet, “propietario y antiguo notario”, un hombre “bien situado en la vida”. Según el biógrafo y erudito Canuto Abreu, el Sr. Boudet provenía de una familia de reconocidos intelectuales. Su madre, Julie Louise Seigneat de Lacombe, pertenecía a una familia de clase alta. Sus padres proporcionaron a la pequeña Amélie una recta educación moral e intelectual.

Según Henri Sausse, era “profesora con título de primer curso”, y se diplomó en la primera escuela laica para profesoras de primaria, que seguía la línea de Pestalozzi, situada en el Boulevard Saint-Germain, en París, ciudad donde residió toda su vida. En ese período ejerció la actividad de poetisa y artista plástica, con la producción de obras artísticas, siguiendo las técnicas tradicionales (pintura al óleo, pastel, carboncillo y cryom). Fue profesora de Letras y Bellas Artes.

Escribió tres libros: Cuentos Primaverales (1825), Nociones de Diseño (1826) y Lo Esencial en Bellas Artes (1828).

La Sra. Rivail (1832-1857)

Cerca de 1822, el profesor Rivail regresó a Francia, a la edad de 18 años, tras haber completado su formación en el Instituto Pestalozzi, en Yverdon. En 1823 publicó su primera obra, Curso Práctico y Teórico de Aritmética Según el Método de Pestalozzi. En 1825, fundó en París la Escuela de Primaria, institución laica inspirada en los principios de su maestro Pestalozzi. Al año siguiente, fundó el Instituto Educacional Técnico, más conocido como “Instituto Rivail”, que funcionó hasta 1834. El método de Pestalozzi penetró en Francia de forma efectiva a través de esa institución. Cuando entabló contacto por primera vez con el profesor León Hypolite Denizard Rivail, tenía casi 35 años. Ambos se conocieron en el entorno parisino de las letras y de la educación.

También involucrada en el área educacional, la señorita Boudet pasó a colaborar con el Sr. Rivail en la orientación y administración del Instituto, incluso económicamente. El Profesor Rivail tenía como socio al Sr. Denizard, hermano de su madre, un bohemio que perdió en juegos los recursos que deberían ser aplicados en la empresa. Rivail y Amélie se casaron el 6 de febrero de 1832. Rivail contaba 27 años, y Amélie casi 37.
Estando ya casado, Rivail tuvo que vender el Instituto para saldar las deudas. Posteriormente, perdió todo el capital, conseguido con la venta de la escuela, debido a un préstamo que hizo a un amigo empresario y aventurero, que aun así se fue a la quiebra. Por ironía del destino, Rivail, que poco entendía de administración financiera y organizativa, se tuvo que ganar la vida llevando la contabilidad de tres empresas. Se convirtió en contable, actividad realmente exótica para un hombre de ciencias y letras. Mientras tanto, su esposa colaboraba en la preparación de los cursos gratuitos que habían organizado en su residencia, y que funcionaron desde 1835 hasta 1840. La cuestión de la enseñanza y educación a los niños y a los jóvenes era para Rivail, así como para su maestro Pestalozzi, digna de la mayor atención. Además de escribir nuevas obras para la enseñanza, el profesor Rivail hacía traducciones de obras clásicas, y junto a su esposa, impartía clases, algunos días a la semana, dentro de los cursos gratuitos.
En los cursos públicos de Matemáticas y Astronomía que el Profesor Rivail quicenalmente daba clases, de 1843 a 1848, y a los cuales asistían no sólo los alumnos sino que, también profesores, en el “Liceo Polimático” que fundó y dirigió hasta 1850, no faltó nunca la ayuda eficiente y constante de su esposa.
En todas estas realizaciones, y otras más para el bien del pueblo, acostumbraban hacer charlas entre los dos, ya que el Profesor Rivail tenía una gran consideración por las opiniones de Amélie, tal como afirmó el amigo íntimo del matrimonio, Pierre G. Leymarie.

La Sra. Allan Kardec (1857-1869)

Un nuevo horizonte surgía delante del matrimonio Rivail. El proyecto de una educación orientada hacia el pleno desarrollo intelecto-moral de las masas ganaba una nueva dimensión con la fundación del Espiritismo. Amélie, a quién cariñosamente Kardec llamaba “Gaby”, permaneció firme al lado de su marido, incentivando el trabajo del ahora Allan Kardec. Él mismo reveló la importancia que tuvo su mujer en el duro trabajo de estructuración de la filosofía espírita: “(…) Mi mujer, que ni es más ambiciosa ni más interesada que yo, está plenamente de acuerdo con mis puntos de vista y me ha secundado en la tarea laboriosa, y todavía lo hace, por un trabajo a veces superior a sus fuerzas, sacrificando sin pesar los placeres y distracciones del mundo, a los que estaba acostumbrada por la posición de su familia.”

Leymarie declaró explícitamente, en la época de la desencarnación de Amélie, la importante actuación que ella tuvo en el trabajo de estructuración del Espiritismo, afirmando que “tanto la publicación El Libro de los Espíritus, como de la Revue Spirite, se debía en gran parte a la firmeza de carácter, a la insistencia, a la perseverancia de Madame Allan Kardec”.

Kardec desencarnó el 31 de marzo de 1869, antes de cumplir 65 años. Amélie iba a cumplir 74 años.

Mme. Allan Kardec (1869-1883)

La viuda Mme. Allan Kardec se hizo totalmente cargo del movimiento espírita francés, contando con el fiel amigo y compañero del matrimonio, Pierre Gäetan Leymarie. Cuando desencarnó el fundador del Espiritismo, ella envió a la Sociedad Parisiense de Estudios Espíritas (SPEE) un informe donde describía las nuevas condiciones de funcionamiento de la obra de su marido.

Mme. Allan Kardec asumió integralmente la gerencia del patrimonio doctrinario dejado por su marido. Nada era publicado, ningún artículo, libro o libreto, sin antes pasar por su criba. Según amigos y compañeros que convivieron con ella hasta el fin de su vida, ella leía sin gafas y escribía sin que le temblaran las manos, de un modo firme y claro. Característica que resultó fundamental en la defensa en contra de los intereses de parientes cercanos que, tras su desencarnación, reivindicaron parte del patrimonio que ella dejó en favor de la propagación del Espiritismo, alegando errónea e interesadamente que debido a su avanzada edad no tenía condiciones de decidir sobre los rumbos que deberían tomar sus bienes materiales.

En una reunión de la SPEE, realizada el 3 de julio de 1869, se fundó la Sociedad Anónima del Espiritismo, que concentraría todas las actividades doctrinarias, según el proyecto de Allan Kardec. Era una asociación comercial que tenía como objetivo dar continuidad a la obra del Maestro. Esa institución acabó sustituyendo a la SPEE, carcomida por conflictos internos, de carácter moral e ideológico.

El Espiritismo continuaba difundiéndose en toda Europa. “A pesar de su avanzada edad, la viuda de Allan Kardec demostraba un espíritu de trabajo fuera de lo común, insistiendo en gestionar todo personalmente, cuidando de diferentes asuntos que requerirían de varias personas. Gracias a su visión, a su empeño, a su devoción sin límites, el Espiritismo pudo crecer a pasos agigantados, no sólo en Francia, sino también en todo el mundo.”

A los que le aconsejaban que descansase, ella les replicaba que no podía permanecer inactiva y que quería dejar todo en orden antes de reunirse con su compañero.

Según Zeus Wantuil, a partir de 1871 Pierre-Gäetan Leymarie asumió la Sociedad Anónima, ante la renuncia de Desliens debido a una grave enfermedad, así como la Revista Espírita y la Librería Espírita, circunstancia que coincidió con la renuncia de compañeros de la administración de la Sociedad. Bajo la lúcida y serena orientación de Mme. Allan Kardec, Leymarie se dedicó a la gestión de toda la empresa. En 1873, la institución, según el deseo de Mme. Allan Kardec, cambió su denominación, pasando a designarse “Sociedad para la Continuidad de las Obras Espíritas de Allan Kardec”. Ella frecuentaba las reuniones de la sociedad todos los viernes, y nunca dejó de participar en la solemne celebración de la desencarnación de Allan Kardec, el 31 de marzo, ni de la única fecha magna que congregaba a los espíritas franceses, La Celebración del Día de los Muertos, el 1 de noviembre. Todos los años presidía dicha solemnidad, en la cual distintos oradores pronunciaban sus discursos, y donde se recibían mensajes del mundo de los espíritus.

En 1874, la Revista Espírita, dirigida por Leymarie, publicó diversos artículos sobre la llamada fotografía de espíritus, conseguidas a través de los médiums Édouard Buguet, francés, y Alfred Henry Firman, americano, en las cuales se veían personas al lado de parientes ya desencarnados. En una de esas fotos se podía notar la imagen del fundador del Espiritismo al lado de Mme. Allan Kardec. Tales fotos eran vendidas por parte de los médiums, sin que Leymarie lo supiera, y algunas habían sido realizadas por medios fraudulentos. A causa de esas fotos se instauró, el 16 de julio de 1875, en París, un proceso judicial que se conoció como “Proceso de los Espíritas”, promovido por el Ministerio Público.

Pierre Gäetan Leymarie fue interrogado en el tribunal y acabó siendo condenado a prisión, junto con los dos médiums. Mme. Allan Kardec tampoco se libró del juicio, que con el apoyo de la prensa y de la Iglesia, extrapoló los límites del tribunal.

Mme. Allan Kardec contaba 80 años. Su avanzada edad no impidió que se mantuviera firme ante las acusaciones en contra del fundador del Espiritismo. Insatisfecha con el trato vejatorio que recibió por parte del juez, redactó una protesta formal que fue incluida en los autos del proceso.

Hasta el fin de su existencia, Mme. Allan Kardec fue una referencia para todas las decisiones tomadas en favor del Espiritismo. En diciembre de 1882, poco antes de desencarnar, apoyó la fundación de una sociedad que reuniera espíritas franceses y belgas, así como la fundación de un periódico llamado Espiritismo. La institución pasó a ser llamada Sociedad de los Estudios Espíritas, y posteriormente se transformó en la Unión Espírita Francesa.

Amélie Gabrielle Boudet desencarnó el 21 de enero de 1883, a la edad de 87 años. Amélie legó al movimiento espírita francés, en testamento, un patrimonio de 32 inmuebles alquilados que le permitían una renta anual de aproximadamente 10.000 francos, y un terreno que, inicialmente, había sido comprado por Allan Kardec al principio de sus trabajos por la Doctrina. Casi al final de su existencia, pidió un préstamo de 50.000 francos para comprar el terreno de 2.666 metros cuadrados. Su deseo era transformar esa propiedad en una especie de comunidad espírita, con asilo para el descanso de los “defensores indigentes del Espiritismo.” Ese inmueble también fue donado a la Sociedad para la Continuidad de las Obras Espíritas de Allan Kardec, según el relato de Mme. Berthe Fropo, amiga del matrimonio, en un artículo publicado en el periódico Espiritismo, en octubre de 1883. Dicho periódico, órgano de divulgación de la Unión Espírita Francesa, era dirigido por Gabriel Delanne.

Incluso con todo ese patrimonio, Mme. Allan Kardec llevó una vida muy sencilla; toda su atención estuvo dedicada en la propagación del Espiritismo.

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