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El agua es imprescindible para la vida

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Según las Leyes que rigen el Universo en armonía, y debido a un ciclo que produce la energía solar, el agua se mueve y renueva constantemente en la Naturaleza; crea su propio clima, es su propio manantial, y su humedad hace posible la refrigeración que acondiciona el mundo en que vivimos.

El agua nos limpia, hidrata, sacia nuestra sed, riega nuestros campos y nuestras cosechas, y pese a todas estas cualidades y beneficios que nos aporta, recibe de nosotros un trato penoso, comenzando por el despilfarro desmedido de sus reservas: En todos los sectores de nuestra civilización, desde los productivos a los domésticos, se gasta entre un 15 y un 50 % más de agua que la que realmente se necesita.

Cada año consumimos casi ochenta metros cúbicos de agua, más de doscientos litros al día, con consumos punta de casi trescientos litros en las grandes ciudades. De ellos, cuarenta o cincuenta litros se utilizan para usos exclusivamente alimenticios, pero sólo tres litros para beber.

El gran derroche de agua, y sobre todo de agua potable, de los países más ricos del planeta resulta todavía más evidente si se lo compara con el consumo de agua en otras partes del mundo. ¡Cada español utiliza en un solo día tanta agua como un habitante de las zonas desérticas africanas en medio año!

Si todos los consumidores queremos utilizar tanta agua como deseemos, al fin llegará el momento en el que no se podrá mantener tanto consumo y, por ese motivo, ya se está produciendo un desequibrio hidrológico que pone en peligro nuestro planeta y la supervivencia del hombre.

Otro punto de extrema gravedad, es que la mayoría de residuos y deshechos contaminantes vayan a parar a los ríos y los mares, de los cuales nosotros extraemos materias destinadas al consumo propio, como es el agua para beber y los pescados como alimento. Consumir estas materias pone cada vez más en peligro nuestra salud,pues en los últimos años, las redes hídricas de diversos municipios españoles, así como de la mayoría de países del mundo, han visto incrementada la contaminación del agua potable con fitofármacos como el bentazón, el molinato y la atracina.

Además de los fitofármacos, hay ahora numerosos agentes contaminantes que se encuentran de manera más o menos regular en los sistemas hidráulicos de todo el país. Se trata de nitratos procedentes de la actividad agrícola, filtraciones orgánicas de los vertidos de basura, vertidos industriales de todas clases y residuos humanos provenientes de pueblos, ciudades y centros turísticos, que contaminan ríos externos y subterráneos, tuberías y cañerías, burlando las depuradoras y acabando con la fauna y flora de su entorno. Una ojeada al Nervión, el Ter, el Besós, el Tajo, etc., nos puede dar una idea del agua que bebemos en casa.

Esta es una de las razones por las que en España es frecuente el consumo de agua mineral embotellada, que normalmente proviene de manantiales que vienen de altas cumbres, pero también se han encontrado fraudes en algunas marcas, por lo que no podemos estar seguros del todo.

La amenaza es muy seria porque, ya en la actualidad, la mitad de las defunciones acaecidas anualmente se deben a la pésima calidad de las aguas que beben 2.000 millones de seres humanos.

Un elemento tan necesario para la vida no se puede echar a perder de esta manera, teniendo medios para conservarlo, y cada habitante de este planeta podemos hacer algo para mejorar la situación; por pequeño que sea el esfuerzo, unido a muchos esfuerzos individuales podemos conseguir una mayor habitabilidad para el mundo en que vivimos. El conocimiento de este problema es una responsabilidad que recae en la conciencia de cada uno. ¡Hagamos un mundo mejor!

Ahorrar en el consumo del agua

En España, más que en otros países, el ahorro del agua se ha convertido hoy en necesidad a causa de la irregularidad de las precipitaciones debida a los cambios climáticos, al desequilibrio hidrogeológico, a la contaminación de la red hídrica y a lo inadecuado de las instalaciones. De los 800 embalses españoles, casi el 45% están contaminados con nitratos y fosfatos.

El lugar donde más agua se derrocha es el cuarto de baño. Cerca del treinta por ciento del agua potable doméstica se hecha a perder en el inodoro. El depósito consume entre ocho y doce litros cada vez.Reduciendo el consumo en un litro o dos mediante la colocación de alguna piedra grande o de una botella llena de agua en el interior del depósito, podemos ahorrar nada menos que tres mil litros de agua al año. También podemos colocar un depósito selectivo (de media carga y carga entera), o bien una palanca que se pueda accionar para detener la salida de agua cuando ya ha salido la cantidad suficiente.

Dejar el grifo abierto durante el afeitado, o el cepillado de los dientes, o mientras nos enjabonamos, significa dejar escapar entre treinta y cincuenta litros de agua. Una familia de cuatro personas que toman cada día una ducha de cinco minutos, consume más de dos mil seiscientos litros de agua por semana, equivalentes a la reserva de agua potable de una persona durante tres años.

Otra precaución sencilla y eficaz para detener el consumo de agua es colocar difusores en los grifos. Su instalación no presenta ninguna dificultad y su precio es de lo más modesto.El difusor mezcla aire con el flujo de agua y permite reducir el consumo en un cincuenta por ciento. Muchos monomandos ya cuentan con este sistema

¿Qué podemos hacer para ahorrar agua?

Ducharse en lugar de bañarse

Cerrar el grifo mientras se lavan los dientes y durante el afeitado

No utilizar la lavadora ni el lavavajillas si no están completamente llenos

Revisar periódicamente los grifos para que no goteen

Regar las plantas y el jardín por la noche

Utilizar difusores en los grifos

Controlar el inodoro para que no se vacíe toda la cisterna si no es necesario

Bibliografía

-Textos extraídos de internet

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